martes, 29 de abril de 2008

Ande compa páguese algo no sea...

La celda tenía paredes desnudas, pintadas con cal. Una ventana estrecha y con rejas, horadada muy alto para que no se pudiera alcanzar, alumbraba el cuarto, claro y siniestro; y el loco, sentado en una silla de paja, nos miraba con una mirada fija, vacía y atormentada. Era muy delgado, con mejillas huecas, y el pelo casi cano que se adivinaba había encanecido en unos meses. Su ropa parecía demasiado ancha para sus miembros enjutos, su pecho encogido, su vientre hueco. Uno sentía que este hombre estaba destrozado, carcomido por su pensamiento, un Pensamiento, al igual que una fruta por un gusano. Su Locura, su idea estaba ahí, en esa cabeza, obstinada, hostigadora, devoradora. Se comía el cuerpo poco a poco. Ella, la Invisible, la Impalpable, la Inasequible, la Inmaterial Idea consumía la carne, bebía la sangre, apagaba la vida.

1 comentario:

Neural Stunner dijo...

Saludos nuevamente, en este texto te faltó citar al autor como si hiciste en el caso de tu amigo. Y precisamente sobre ese tema, usar "caló" para referirte a tus secuaces, esbirros, corifeos, adeptos, fanáticos o etc, etc. no te hace más varonil ni popular. Recuerda que así como el cántaro vacio se conoce por su sonido, así el seso del humano se conoce por su lenguaje. Deus Dixit