miércoles 7 de mayo de 2008

El tigre

Pau


Saludos a todos de rapido posteo esta imagen que hice hace algunas semanas nomas por diversión a ver si les cuadra, mientras tanto termino mi proyecto para el NVart prometo subir pronto avances de ello.

martes 29 de abril de 2008

Tardes de Autobús


Cada cosa tiene su razón y a este poema no le puede faltar la suya, afortunadamente rescatado, fue escrito hace poco mas de tres años por mi carnaval Mario Enrique (el checo) y ahora tengo el gusto de posterlo para que otros ojos lo lean con una distinta perspectiva que cuando fue escrito originalmente... enjoy.

Tardes de Autobús

Mis oidos siguen timbrando, la música llega a mi cerebro
Y veo su rostro, lo analizo, lo detallo.
Observo detenidamente su ojo, la boca, su fosa, su frente
El ritmo, retumba en los focos, aumenta la velocidad
el aire pega en mis ojos, explota su feminidad.

Me prende, me exita, derriba mi mente.
Se levanta, es el fin de mi odisea, o el inicio de la marea, su brisa refresca el odio, el odio del fin
Su viaje está llegando a su muerte, se despide con un saludo de indiferencia, rechaza, sin muecas, le digo adios cuanto duele en secreto, un verso de "madre blues", coincide su discruso fisico, con el de mi timpano arrollado.

Se abre la puerta, el aire golpea su cabello, hacia atrás como si emprendiera el vuelo. Baja, pero el ritmo de mi canción no lo sigue. Nos vemos, dice mi cerebro.
El viaje ha terminado, y yo, aún, no llego a mi destino!!

¡¡¡Comic comic!!!


Tan pronto como mi hueva me lo permita aqui voy a publicar un comic que va a estar de supergüevos asi que esten pendientes...

Ande compa páguese algo no sea...

La celda tenía paredes desnudas, pintadas con cal. Una ventana estrecha y con rejas, horadada muy alto para que no se pudiera alcanzar, alumbraba el cuarto, claro y siniestro; y el loco, sentado en una silla de paja, nos miraba con una mirada fija, vacía y atormentada. Era muy delgado, con mejillas huecas, y el pelo casi cano que se adivinaba había encanecido en unos meses. Su ropa parecía demasiado ancha para sus miembros enjutos, su pecho encogido, su vientre hueco. Uno sentía que este hombre estaba destrozado, carcomido por su pensamiento, un Pensamiento, al igual que una fruta por un gusano. Su Locura, su idea estaba ahí, en esa cabeza, obstinada, hostigadora, devoradora. Se comía el cuerpo poco a poco. Ella, la Invisible, la Impalpable, la Inasequible, la Inmaterial Idea consumía la carne, bebía la sangre, apagaba la vida.