
Cada cosa tiene su razón y a este poema no le puede faltar la suya, afortunadamente rescatado, fue escrito hace poco mas de tres años por mi carnaval Mario Enrique (el checo) y ahora tengo el gusto de posterlo para que otros ojos lo lean con una distinta perspectiva que cuando fue escrito originalmente... enjoy.
Tardes de Autobús
Mis oidos siguen timbrando, la música llega a mi cerebro
Y veo su rostro, lo analizo, lo detallo.
Observo detenidamente su ojo, la boca, su fosa, su frente
El ritmo, retumba en los focos, aumenta la velocidad
el aire pega en mis ojos, explota su feminidad.
Me prende, me exita, derriba mi mente.
Se levanta, es el fin de mi odisea, o el inicio de la marea, su brisa refresca el odio, el odio del fin
Su viaje está llegando a su muerte, se despide con un saludo de indiferencia, rechaza, sin muecas, le digo adios cuanto duele en secreto, un verso de "madre blues", coincide su discruso fisico, con el de mi timpano arrollado.
Se abre la puerta, el aire golpea su cabello, hacia atrás como si emprendiera el vuelo. Baja, pero el ritmo de mi canción no lo sigue. Nos vemos, dice mi cerebro.
El viaje ha terminado, y yo, aún, no llego a mi destino!!